Bebés y perros: cómo establecer una buena relación


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Bebés y perros: cómo establecer una buena relación

BENEFICIOS DE TENER PERROS EN CASA CUANDO HAY NIÑOS

Hay estudios que afirman que los niños que conviven con perros tienen menos probabilidades de manifestar problemas de conducta, así como también se reducen las dificultades para relacionarse con sus compañeros y aumentan las probabilidades de mostrar un comportamiento sociable.

Además, contribuye a incentivar el sentimiento de alegría y a eliminar la tristeza y también ayuda a disminuir los miedos.


El contacto con un perro también fomenta el desarrollo de las habilidades cognitivas en el niño. Además, estimula la adquisición del lenguaje y mejora las habilidades verbales. Y, en los casos de TDAH, les ayuda a reducir sus síntomas, aumenta la confianza, la autoestima y las habilidades de atención.

También hay un estudio que demuestra que los niños que conviven con perros y gatos durante su primer año de vida tienen menos infecciones respiratorias y del oído que los criados en hogares sin mascotas. Aunque el por qué aún no es concluyente, la explicación podría estar en que el contacto con animales podría ayudar a madurar el sistema inmunológico, dando lugar a una respuesta inmunológica más compuesta y una menor duración de las infecciones.


¿CÓMO PREPARAR AL PERRO PARA LA LLEGADA DEL BEBÉ?

La convivencia entre el bebé y el perro no tiene por qué ser un motivo de preocupación. Simplemente hay que tomarse el tema en serio y preparar la adaptación.

En cuanto entréis con el bebé a casa tenéis que empezar a fomentar un buen vínculo, pero el trabajo se inicia mucho antes con la preparación del perro para la llegada del nuevo integrante de la familia.


CAMBIOS EN LA CASA

Uno de los cambios más importantes en la casa antes de la llegada del bebé es el montaje de su cuarto y el perro querrá inspeccionar dicha estancia. Déjalo que entre y huela todo lo que considere necesario. Pero no le permitas que se suba o se tumbe sobre los muebles para que no se convierta en una costumbre que luego sea un problema quitar cuando el bebé esté allí.


CAMBIO DE RUTINAS

Aunque no es recomendable alterar demasiado las costumbres del perro con la llegada del bebé, es probable que se vean afectadas. Por ello, es conveniente que antes del nacimiento, reorganicéis horarios y vayáis acostumbrando al perro a los nuevos paulatinamente. De esta manera evitaréis que note un cambio brusco en sus rutinas.


NUEVAS REGLAS Y LÍMITES

Posiblemente tengas que trabajar con el perro algunas pautas de obediencia básica antes de la llegada del bebé. Por ejemplo: que pasee más tranquilo, que no se suba a los muebles del bebé, que salude sin saltar encima de la gente o que no muerda jugando. Es importante que este adiestramiento sea afectuoso para que el perro lo perciba como una experiencia positiva.


REVOLUCIÓN SENSORIAL

Con la llegada del peque, el perro se encontrará con nuevos estímulos sonoros, visuales y olfativos a los que necesita ir acostumbrándose de a poco. Te recomiendo empezar a trabajar esto con antelación. Por ejemplo, para que se acostumbre a oírlo llorar, busca una grabación de un llanto de un bebé y reprodúcela mientras juegas con él o le das una chuche canina.

En lo que respecta a los nuevos objetos relacionados con el bebé como el carrito, los muebles o los juguetes, lo mejor es dejar que el perro los inspeccione a su manera para que los vaya reconociendo y se habitúe a verlos por la casa.

Y en cuanto a los nuevos olores que acompañarán al bebé, una buena idea es que empecéis a utilizar algunos de sus productos, como los de higiene, del peque para que vuestra mascota se familiarice con los aromas.


LAS “CARICIAS DEL BEBÉ”

Cuando el niño tenga cierta autonomía de movimientos sentirá el impulso de tocar al perro. Pero estos mimos pueden resultar incómodos porque son algo bruscos y no está acostumbrado. Procura preparar a tu mascota para esas primeras caricias no tan delicadas.

Esto se puede conseguir con un ejercicio diario antes de que llegue. Se trata de empezar a imitar lo que podría hacer el bebé incrementado la intensidad de manera progresiva.

Mientras se lleva a cabo el ejercicio, hay que premiar al perro con algo que le guste. Asociará esta situación a una sensación positiva. Así, cuando el bebé empiece a tocarlo, la expectativa del premio lo ayudará a soportar este contacto más brusco de lo que está acostumbrado. En ese momento también tendrás que darle su premio.


EL BEBÉ YA ESTÁ EN CASA

Los primeros días de convivencia del bebé con la mascota son fundamentales para sentar las bases de la relación entre ambos. Por ello es recomendable prestar especial atención a esta etapa y seguir una serie de pautas.


¿CÓMO PRESENTAR EL BEBÉ AL PERRO?

Es una de las partes más importantes del proceso. Para empezar, tenéis que procurar estar muy relajados para no transmitirle vuestro nerviosismo al perro. Cuando se acerque al bebé, no lo apartéis, es mejor dejarlo que lo huela, ya que es su manera de conocerlo.

Adoptad una actitud muy cariñosa hacia el perro en ese momento, acariciándolo de manera que asocie ese momento como algo positivo. Y no forcéis la situación ni la extendáis más tiempo del necesario.


EVITAR CELOS ENTRE EL BEBÉ Y EL PERRO

Es normal que el bebé se convierta en el centro de atención y la mascota lo percibirá. Para evitar que se sienta desplazado o note cambios en sus atenciones, intentad mantener todo lo posible las rutinas que habéis establecido antes de la llegada del bebé (por eso ese paso previo es muy importante).

También es necesario que sigáis siendo cariñosos con el perro. Incluso procurad hacerlo mientras estáis con el bebé, no esperéis siempre a que el niño esté dormido o en la guardería para ocuparos del perro. De esta manera vinculará al niño con buenos momentos y le gustará estar con él.


ENSEÑARLE AL BEBÉ A TRATAR AL PERRO

Conforme pasen los meses y el bebé empiece a gatear o a moverse de manera más autónoma, se acercará al perro. En esa etapa, el bebé utiliza el tacto para reconocer todo lo que le rodea, por ello es importante enseñarle que puede tocar al perro, pero no de cualquier manera.

Mostradle al pequeño qué zonas del perro se pueden acariciar y cuáles no. Si notáis que se excede en la fuerza que emplea, coged su mano y enseñadle cómo debe ser la caricia.


CONCLUSIONES

No hay que tener miedo a la relación entre el perro y el bebé. El éxito radica en preparar a la mascota para la llegada del niño y estar muy atentos en los primeros días de convivencia para contribuir a la adaptación y crear una buena relación entre ellos.

Criarse con un perro es un gran regalo para el desarrollo del niño. Y es que, antes de la llegada del bebé, vuestra mascota ya era un miembro más de la familia y con la preparación y adaptación adecuada, se convertirán en los mejores amigos.


Mas info en: blogdelbebe.com

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