Chupete sí o no: ventajas e inconvenientes


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Chupete sí o no: ventajas e inconvenientes

¿Chupete sí o chupete no? Es una de las grandes dudas existenciales que todos nos hacemos cuando vamos a ser padres. A tu alrededor encuentras defensores a ultranza de utilizarlo, que te cuentan maravillas de sus poderes casi mágicos y detractores que prácticamente lo demonizan (y critican ferozmente a quienes osan ofrecérselo a sus peques).

Como todo en la vida, el chupete no es tan bueno ni tan malo como lo pintan. Ni será la panacea para calmar y dormir a tu bebé, ni se le van a torcer todos los dientes por usarlo comedidamente.

El chupete tiene sus funciones, sí, y sirve de mucha ayuda en ocasiones. Y también puede convertirse en un hábito difícil de superar si no se utiliza con tino y se retira a tiempo.

Ofrecer el chupete o no a tu peque es una decisión muy personal. Además, no todos los bebés lo aceptan, para empezar, así que lo mejor es no hacerte ideas preconcebidas.

Si no lo tienes claro, en este post te revelamos las principales ventajas e inconvenientes que tiene el uso del chupete, para que la decisión que tomes esté fundamentada. También te explicamos cuándo es mejor ofrecer y retirar el chupete, cómo deben ser los chupetes que des a tus peques y qué hacer si tu peque no quiere renunciar al chupete.


Principales ventajas del uso del chupete

La ventaja fundamental del uso del chupete está clara: calma a los bebés. Pocas cosas hay, al margen del pecho materno, que les ayuden más a relajarse e incluso a dormirse en momentos de llanto o tensión.

El motivo es que el instinto más desarrollado en los bebés desde su nacimiento es el de succión. Es un instinto vital, puesto que es el que les permitirá alimentarse. Por eso es tan fuerte y a la vez placentero.

El chupete es un gran aliado para tranquilizar a los bebés entre las tomas y para ayudarles a conciliar el sueño. También para los momentos en los que su madre no puede atenderlos. Evidentemente, nada como los brazos y el pecho materno, pero a nadie se le escapa que a veces es imposible ofrecérselos las 24 horas a un bebé.

Además, la Academia Americana de Pediatría ha vinculado el uso de chupetes durante el sueño con una reducción de las probabilidades de sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante.

Por otro lado, en algunos bebés, el instinto de succión es tan grande que si no se les ofrece chupete lo más probable es que se aficionen a chuparse el dedo. Una adicción que puede provocar problemas bucodentales y que es más difícil de superar que la del chupete. Ten en cuenta que el chupete puedes quitárselo, cueste lo que cueste, pero el dedo no.


Inconvenientes del uso del chupete

El principal inconveniente del uso del chupete es la dependencia que puede llegar a crear si no se usa de forma adecuada.

Además, si su uso se prolonga demasiado en el tiempo puede provocar problemas de dentición. Es decir, que puede hacer que los dientes se tuerzan y obligar al peque a usar aparato dental para corregirlos.

También se ha relacionado con un retraso en la aparición del habla en algunos peques que lo usan de forma intensiva durante el día. Al tener el chupete en la boca, prefieren señalar las cosas antes que nombrarlas, para no tener que quitárselo.

Dárselo a los peques demasiado pronto puede interferir en el éxito de la lactancia materna.


Cuándo ofrecer y cuándo retirar el chupete

La mayoría de los problemas que se han vinculado al uso de chupetes se pueden evitar con una utilización adecuada de los mismos.

Si vas a darle a tu peque lactancia materna, lo ideal es no ofrecerle el chupete al menos hasta que haya transcurrido un mes del nacimiento. Así habrá tenido tiempo suficiente de practicar y dominar la succión del pecho sin que ningún otro tipo de succión interfiera en el proceso.

Lo adecuado es limitar desde el principio el uso del chupete a momentos puntuales. Por ejemplo, cuando todos los demás recursos para calmarle fallan, cuando mamá se tiene que ir a algún lado o a la hora de dormir. No acostumbres a tu peque a tener el chupete todo el día en la boca porque después te costará retirárselo.

¿Y cuándo es el momento de retirar el chupete? Algunos pediatras y odontólogos recomiendan que se empiece por retirar el chupete por el día a partir de los seis meses, que es cuando los peques empiezan a ser capaces de encontrar otras formas de calmarse y distraerse. Para las noches, se recomienda retirarlo a partir del año, que es cuando se reduce el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante.

Como edad tope, los dos años. Es un momento complejo del desarrollo de los peques y mejor que lleguen a él sin la dependencia del chupete. A partir de los dos años será más difícil conseguir que lo dejen de buena gana y además su uso prolongado es el que puede provocar problemas permanentes en el desarrollo normal de la dentición.


Mi hijo es adicto al chupete: ¿cómo retirárselo?

Seguro que hay madres que nos están leyendo y pensando: “Sí, sí, la teoría está muy bien, pero ¿cómo consigo que mi peque deje su chupete sin montar un drama?”

No te vamos a engañar, si tu peque ha usado el chupete de forma continuada y frecuente durante más de dos años, la tarea de quitárselo no va a ser fácil.

Entre los seis meses y el año y medio, la mejor táctica es la distracción. En esos momentos, los peques son todavía bastante impresionables y es relativamente fácil conseguir que se olviden del chupete que piden si les distraemos con algún juguete, un cuento o una sesión de cosquillas. Seguramente volverá a pedirlo cuando se acuerde, pero si cambiamos la táctica, la distracción volverá a funcionar.

Entre el año y medio y los dos años, podemos empezar a razonar con él o ella. Es bueno explicar bien con antelación que es hora de dejar el chupete porque el peque se ha hecho mayor. Pero no esperes que acoja la novedad con ilusión y optimismo. Lo normal es que no le haga ni pizca de gracia por mucho que se lo razones.

Una táctica que suele funcionar para ayudar a tu peque a dejar el chupete es eliminar primero todas las demás tetinas. Por ejemplo, dejar de darle la leche en biberón o en vaso de aprendizaje y empezar a usar pajitas. Esto les suele hacer bastante más ilusión y es un primer paso para superar el hábito de la succión.

Si tu peque usa el chupete durante todo el día y por la noche, puedes empezar a retirárselo poco a poco. Por ejemplo, empieza por quitárselo durante el día, que está más distraído y deja para más adelante la noche.

Cuando llegue el momento de la retirada definitiva del chupete, avísalo con antelación y procura que lo entienda. No se lo quites de sopetón y sin explicaciones.

Establecer algún ritual suele ayudar. Por ejemplo, darle todos los chupetes a algún bebé de la familia, dejárselos a los Reyes Magos a cambio de los regalos…

Lo importante es que, una vez tomada la decisión de retirar el chupete, te mantengas firme y no te eches atrás, por mucho que tu peque te lo reclame. Atiende a sus emociones y hazle sentir que las comprendes, pero hazle entender que dejar el chupete es lo mejor para él o ella en ese momento. Como siempre, el cariño y la paciencia serán tus grandes aliados.


Tipos de chupetes: cómo elegirlos

En el caso de que hayas elegido ofrecer el chupete a tu peque, ten en cuenta que la seguridad y la higiene son dos aspectos fundamentales a la hora de elegirlo.

Existen multitud de tipos de chupetes en el mercado. Las diferencias fundamentales son en cuanto a la forma de la tetina y al material de la misma.

Por su forma, los chupetes pueden ser de cereza o redondos, anatómicos o fisiológicos. Los primeros son los de toda la vida y se recomiendan en los primeros meses de vida.

Entre anatómicos y fisiológicos, hay opiniones encontradas. Hay odontopediatras que prefieren los primeros y otros que son más favorables a los segundos. Los anatómicos imitan la forma del pezón y hay que tener en cuenta que solo tienen una posición correcta, por lo que hay que girarlos si el bebé les da la vuelta. Los fisiológicos son más cómodos, porque son planos y se usan igual en cualquier posición.

Por su material, encontrarás tetinas de caucho o látex y tetinas de silicona. Los bebés más pequeños suelen aceptar mejor el látex, pero se desgasta y estropea más que la silicona, por lo que hay que cambiar el chupete más a menudo.

Elijas el tipo de chupete que elijas, ten en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • No debe tener elementos desmontables que el bebé pueda tragarse.

  • El disco debe ser suave, redondeado y con orificios de ventilación.

  • Debes observar cada día la tetina y asegurarte de que no tiene ningún desperfecto antes de ofrecérsela a tu peque.

  • Los chupetes deben lavarse con mucha frecuencia.

  • La tetina no debe medir más de 30 milímetros.

  • Si usas cordones o cintas sujetachupetes, asegúrate de que no miden más de 22 centímetros de largo.

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